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lunes, 10 de agosto de 2015

“Y MURIÓ DE PENA EL VERSO”





Guardados estaban estos versos,
extraños, de insólita armonía,
encerrados entre besos y flores
y la brisa peculiar de un mundo triste.

Buscaban perdidos el camino
que los sacara del fondo de los huertos,
en el monótono susurro de un suspiro
asomado a la boca muerta del silencio.

Pasa un instante,
en el que las ideas brillan pálidas
como las nubes arrastradas por el viento,
cambian de forma, de color, de espacio,
en el inmenso cielo,
en los misteriosos conciertos
de las dehesas oscuras,
murmurando levemente
a la traidora muerte.

Poned en su tumba
un sol hermoso
para que el verso descanse
y en las hojas caídas en el último otoño,
dibujad las rosas que iluminen su reposo.

© Rafi Guerra
Derechos registrados de autor