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miércoles, 2 de septiembre de 2015

“CORONAS DE VIENTO Y SAL”







Un rayo de luz desciende
por el pelo rizado de las nubes.
Me puse a mirar tus ojos
y lo comprendí todo,
el reflejo, el descenso,
tu mirada.

Tu mirada de espejo,
de poema que oscila en la noche
obstinado en dejarte adivinar,
pero no apareces
y la madera se pudre crujiendo,
y la mar, y los ríos,
y los bosques...

Y los perfumes del cielo
que aún no conozco van pasando
como pasan las horas una tras otra
desnudando el alma tras las brasas,
batiendo mis alas en la eternidad de un pálpito.

Corazón enamorado, amante del amor,
te quedaste solo en la extensión de la tierra,
y cantabas,
tenías razón al cantar
incubando a la noche en tus brazos,
agotada de soñar.

Y es que uno no sabe nunca
cuándo volverá a respirar.

© Rafi Guerra
Derechos registrados de autor.